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¿QUÉ ES LA PAZ?

Publicada el 18 de diciembre de 202514 de diciembre de 2025 por José Ramón Entenza

O el profundo significado de una palabra

Me pregunto muchas veces si sabemos exactamente qué es eso a lo que llamamos paz. En época de reuniones familiares, de reencuentro con amigos y de buenos deseos, vuelve el soniquete y resuena en mi cabeza, dejando un eco en ella que me invita a reflexionar. Y esta es la mejor manera de hacerlo, con un papel en blanco ante mí.

Es más sencillo comenzar por matizar qué no es la paz. Tengo claro que la paz no es silencio, no es neutralidad, no es un alto el fuego ni una tregua y, no es cerrar los ojos al sufrimiento ajeno. Dejando esto claro, todavía no sabría enmarcarla dentro de una definición, porque imagino diferentes niveles y escenarios en los que la palabra encuentra sentido y significado.

Te propongo un recorrido por estos escenarios, comenzando en nuestro interior y viajando hacia fuera. Veámoslo, comenzando con la paz interna, esa que se negocia con uno mismo, la que nace de un pensamiento ordenado, de una conciencia limpia o de un estado de ánimo pleno y sereno. No es necesariamente un estado de satisfacción, de felicidad o de sentimientos de este tipo, no. Es un estado de latidos acompasados, de pulso tranquilo. Ojo, no es autocomplacencia, todo lo contrario, es una forma de naturalidad auténtica, de comunión con el lugar que ocupamos en el mundo.

La siguiente parada es la paz interpersonal, la que resuelve conflictos con nuestro entorno, con otras personas que tienen formas diferentes de ver y pensar, que nos plantean desacuerdos y que generan conversaciones difíciles. En este nivel, la paz viene necesariamente de la mano de la comprensión, no de vencer o aplastar con argumentos o discursos. La paz viene de saber escuchar, de entender las posturas encontradas, la perspectiva de los demás. Si esto se alcanza, la comunicación y el entendimiento fluye y la armonía se restablece.

Dando un paso más, nos encontramos con la paz social, ligada estrechamente a la justicia natural, a la igualdad, al reparto equitativo de oportunidades. En este escalón, no hablamos de sentimientos ni de entendimiento. Aquí la paz debe ser una estructura sólida y perdurable, sobre la que se construya la convivencia y donde cada persona, cada ciudadano, tenga un papel en consonancia con la sociedad. Hablamos de sinergia, de conjunción de voluntades y de suma de esfuerzos. Una estructura invisible que proteja al bien común, que tolere las diferencias, las alimente y las incorpore al acervo social, enriqueciéndolo, haciendo que el respeto prime sobre todo lo demás.

Desde mi humilde punto de vista, esta es la acepción de la palabra que mayores obstáculos encuentra hoy en día, cuando se busca estar por encima de la media, destacar, separarse de la corriente dominante, ver el bien propio y desdeñar el común. Hemos olvidado que grandes hombres y mujeres que han destacado en todas las épocas, han contribuido de una manera contundente y provechosa a generar paz en sus sociedades y culturas. Pero este es otro tema que nos aleja un poco del asunto principal.

El siguiente escalón, necesariamente, debe ser la paz intersocial, en la que intervienen sociedades diferentes como actores, completando y generando un escenario de entendimiento y diálogo. Un nombre más adecuado para este nivel es la paz política, porque se nutre de la diplomacia, de los acuerdos, de reuniones y concesiones. En este caso no se trata de establecer un estado permanente y duradero entre vecinos, credos o ideas, esto no es posible. Se trata de generar el clima, de dejar abierta las vías de comunicación, de construir puentes sólidos entre sociedades parejas o diferentes.

En la última parada, al menos en este cuarto de siglo, nos encontramos con la paz planetaria, una parte muy importante del concepto que abordamos. La paz entre los pueblos que hemos tratado en el punto anterior es insuficiente para tener la imagen completa: nos falta hablar de la paz entre la humanidad y el planeta que habita. No es posible pensar en ninguna de las anteriores acepciones si no las construimos sobre un ambiente sano, inspirador y vivo. Serían inconcebibles en un mundo árido, inhóspito, un hogar insalubre y desolado. Por eso, la paz con nuestro planeta es fundamental. Sin ella, sin ecosistemas cuidados, sin protección de especies, sin coto a la contaminación y sin límites a la degradación de nuestro mundo, todo lo demás se convertirá en humo.

No podemos irnos, después de haber completado el recorrido por los lugares en los que la palabra paz tiene sentido y significado peculiares, sin hacer referencia a las paradojas que orbitan a su alrededor como satélites: no hay paz sin conflicto, sin confrontación con lo injusto, sin negación hacia el abuso, sin renuncias, sin asunción de la fragilidad y la inestabilidad del equilibrio.

Tampoco nos iremos sin dejar escrito que la paz no es estática ni eterna. Cambia, se tensa, se rehace. La paz es más acción que inacción, es más un verbo que un sustantivo. Y debemos asumir la certeza de que no hay paz sin futuro y de que no se concibe un futuro sin paz.

Hablar de paz es sencillo, pero construirla requiere recorrer cada uno de los estados que hemos perfilado, desde el interior del individuo hasta el cuidado del planeta, pasando por la paz con el entorno, la armonía con nuestra sociedad y el entendimiento político con las demás.

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4 comentarios en «¿QUÉ ES LA PAZ?»

  1. Maurizio dice:
    18 de diciembre de 2025 a las 10:41

    Mientras el post de hace un par de semanas (el de «un futuro mejor», un complementar de este…) me había dejado un poco pensativo, esta vez estoy totalmente en línea contigo, José.
    La paz como verbo. Difícil decirlo mejor. No como algo abstracto, sino como algo que se hace, in fieri: un proceso vivo de cuidado, negociación y responsabilidad compartida. También implica aceptar el conflicto, las diferencias y la interdependencia entre todas las formas de vida: la persona, las personas, el entorno cercano, la sociedad, las sociedades y el planeta.
    Esta cosa de Paz como verbo es una imagine muy potente. Te hace pensar a la paz como movimiento, intención.
    Muy in sintonía con los que dicía Gandhi: «no hay un camino hacia la paz: la paz es el camino».

    PAX e grazie

    Responder
    1. José Ramón Entenza dice:
      20 de diciembre de 2025 a las 12:30

      Gracias, Maurizio por tu comentario. Me alegro que en esta ocasión estemos en sintonía de ideas. Me apunto tu referencia a la «responsabilidad compartida» y coincido con lo que llamas «proceso vivo». Muy interesante contribución. Grazie, amico.

      Responder
  2. Beatriz dice:
    20 de diciembre de 2025 a las 08:13

    Por fin encuentro un «momento de paz» jaja para hacer una aportación. Solo comentar el primer estado de paz que describes, que es la paz con uno mismo, porque creo que a partir de ahí se van construyendo los demás estados de paz hacia fuera. En mi caso, mi paz conmigo misma viene de mi orden interno o de mi estructura interior (ojo porque el líquido amniótico que nos rodea es el del relativismo moral, ético y de ahí la falta de consistencia / orden / estructura y de ahí la falta de paz). Ese orden interno que tengo es consistente en sus cimientos pero yo quiero estar siempre aprendiendo porque cuando aprendes, comprendes… cuando comprendes, aceptas… y cuando aceptas tienes paz… hasta llegar a la más profunda aceptación de todo lo que ES… «el reino de los cielos está dentro de vosotros» Jesús se refería a la paz interior con uno mismo pero no se le entendió… Que fácil es experimentar paz! La vida, en su inmensa generosidad, nos regala días completos llenos de sucesos que si no los resistimos, son paz disfrazada de eventos… se cae la resistencia, aparece la paz… La paz es la antesala de la iluminación. Que bonito este post.

    Responder
    1. José Ramón Entenza dice:
      20 de diciembre de 2025 a las 12:48

      Te echábamos de menos, Beatriz. Vuelves además con una fuerza interior imparable, con las ideas muy claras y con precisión quirúrgica. Yo creo también firmemente que la paz interior es el primer paso para alcanzar metas más ambiciosas y, como bien dices, supone un desarrollo sólido de uno mismo como persona, con principios, con generosidad y con la apertura de un proceso que nos puede llevar a la iluminación, sea eso lo que sea para cada uno de nosotros.
      Como de costumbre, tu perspectiva es interesante, profunda y hermosa. No solo aprendes, también transmites las cosas aprendidas. A eso se le llama instruir. Muchas gracias por tu aportación.

      Responder

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Sobre el autor

Soy José Ramón Entenza, natural de Marín, en Pontevedra, Licenciado en Ciencias Físicas, Graduado en Farmacia y Licenciado en Derecho. He cursado estudios de doctorado en Inteligencia Artificial, y he publicado artículos de divulgación científica en diversas revistas especializadas y realizado numerosas ponencias internacionales de carácter científico... [leer más]

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