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EL AMANECER DE UN NUEVO AÑO

Publicada el 1 de enero de 202629 de diciembre de 2025 por José Ramón Entenza

O la ilusión de una página en blanco

Ha querido el cronograma que este post vea la luz al mismo tiempo que el año nuevo, hombro con hombro. Eso me ha hecho pensar en cosas como el clásico balance del año que se va, más propio del día de ayer, y de los consabidos propósitos para el año nuevo, característicos del día de hoy.

Personalmente, no suelo mirar demasiado hacia atrás, no me gusta hacer balances ni reflexionar sobre qué se debe mejorar o qué errores debo evitar repetir, hacer promesas o construir propósitos grandilocuentes. No es porque crea que esto da igual, en absoluto,  solo que yo creo que la mejor defensa es un buen ataque, que dicen los entrenadores deportivos, es decir, corregir sobre la marcha, con acciones más que con meditaciones o análisis complejos ¿El motivo? La ilusión de un año por delante, un lienzo en blanco sobre el que dibujar y pintar nuevas experiencias, crear libremente, empezando desde cero, sin prejuicios o deudas pendientes, sin errores previos ni objetivos no conseguidos, sin mochila, que dicen los más veteranos.

Ahora bien, no entiendo porque debo encuadrar esa ilusión en un periodo anual. Quizás lo vea como escritor, entendiendo una historia como una sucesión de capítulos donde cada uno es fundamental para el relato. Por eso me gusta ver el amanecer de cada día como una hoja en blanco, una oportunidad. Creo que eso hace mi vida más preciosa, mi tiempo más satisfactorio y mi año más sencillo.

Son métodos, vaya por delante, maneras de ser, formas de pensar. Lo que vale para uno, en absoluto puede considerarse un dogma, pues a una persona distinta no le va a funcionar y viceversa. Así, el mayor respeto por todas las planificaciones de cualquier tipo que, sin duda aportan tanta o más ilusión que mi manera de verlo.

Yo elijo este camino: hacer las cosas más fáciles para mi forma de pensar o de ser. Si fallo en la planificación de un día, no es un error trágico, es aprendizaje. Hacerlo en la planificación de un año, parece un error más trascendente. Puede perderse el empuje, la ilusión de empezar un camino. Hay que recomponer un complejo cuadro de metas, promesas, objetivos o, en el peor de los casos, esperar al comienzo de un nuevo año. Y errar es humano, vamos a hacerlo, seguro. En una y otra escala de tiempo, con la perspectiva del año, del mes o del día..

No vivo sin dirección o control. Desde hace unos años vivo, o lo intento, con una escala de prioridades que atiende a lo que en cada momento reclama mi atención, sin olvidar que lo importante es lo satisfactorio, que lo trascendente es lo que te llena de orgullo y que, por encima de todo, los pilares de una persona son innegociables: la familia, los amigos, la fe, la magia… sin olvidar un diminuto espacio para uno mismo. Al fin y al cabo, deberíamos ser nuestro mejor amigo, maestro, icono y modelo. Eso requiere que cuidemos y cultivemos nuestro jardín secreto.

Es muy estoico pensar en el tiempo como en unidades manejables: hoy, ahora, la unidad presente. “No es que tengamos poco tiempo, sino que perdemos mucho”, decía Séneca. Otros escritores han dejado claro a lo largo de la historia su rechazo a la planificación a largo plazo. Recordemos a Albert Camus: “No controlar el futuro no invalida la dignidad del presente”, que entendía cada día como un acto consciente, no como una promesa. Kafka, Fernando Pessoa y otros muchos practicaban en su obra el escribir el día, sin planificar, sin mapa que los guiase. No puedo dejar de ver 365 lienzos en blanco por delante. Algunos quedarán sin dibujo, con bocetos, con pinturas a medio terminar, con alguna acabada, seguro. Pero cada pequeño vacío, no será un fracaso sino un aprendizaje.

No pienses que tengo el control absoluto de mi tiempo, ni la libertad de hacer lo que deseo o lo que más me gusta. Nada más lejos de la realidad. Como tú, trabajo, atiendo a familiares que necesitan ayuda, tengo un horario que cumplir y, como cualquier hijo de vecino, debo llegar a fin de mes, por lo que el trabajo es una prioridad. Pero siempre llevo en el coche o conmigo las pinturas con las que colorear el lienzo: mis libretas de escritura, el libro que estoy leyendo, la bolsa del gimnasio, los zapatos de golf, el calzado de senderismo, mis imprescindibles auriculares para acompañar todas esas posibles actividades…

Pero aprovecho el tiempo, ahora sí, porque tengo más o menos resuelto el sustento, porque ya no tengo las cargas con que empezamos a atarnos en nuestra juventud, que poco a poco se van difuminando, por lo que la necesidad no aprieta tanto y puedo respirar con mayor libertad. Cierto es que debería haber logrado esta vida más plena, saludable y satisfactoria años atrás, y podría haberlo hecho, pero como le pasa a un automóvil que necesita un espacio para frenar y detenerse, a nosotros la velocidad del día a día, la inmersión en el trabajo, en los números, en deudas, inversiones, hipotecas o cualquier otra dependencia, nos impide hacer cambios bruscos. Pero te garantizo que gradualmente puede conseguirse ese espacio, tiempo, energía, ilusión, etc., que necesitamos para ver el lienzo blanco ante nosotros y tener la voluntad de pintar lo que nos dicta nuestra alma, el pequeño plan del día, lo que soñé con hacer cuando veo el amanecer reflejado en mis retinas o, para los más afortunados, reflejarse sobre la hierba verde cargada de rocío, o sobre el mar en calma, dibujando ríos de oro entre un amasijo de efectos de colores.

No veo necesario un plan lleno de objetivos, promesas y metas. Cada día empieza algo nuevo por disfrutar y habitar, mañana habrá un nuevo amanecer, no sé si una promesa imposible o un sueño inalcanzable, pero mañana lo veré, y al día siguiente, y al siguiente a este. Con la atención puesta en lo que esté viviendo y no en una meta lejana, iré marcando objetivos conseguidos sobre la marcha y sentiré satisfacción y orgullo de pequeños grandes logros, con la mente y el corazón abiertos.

Es una manera de verlo.

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Sobre el autor

Soy José Ramón Entenza, natural de Marín, en Pontevedra, Licenciado en Ciencias Físicas, Graduado en Farmacia y Licenciado en Derecho. He cursado estudios de doctorado en Inteligencia Artificial, y he publicado artículos de divulgación científica en diversas revistas especializadas y realizado numerosas ponencias internacionales de carácter científico... [leer más]

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