Álvaro Soler viajaba como un pasajero más en el Ferry que cubría la ruta de Algeciras a Tánger. Era uno de los agentes más jóvenes y prometedores del Centro Nacional de Inteligencia, los servicios secretos españoles. De madre marroquí esposada con un conocido abogado de la capital, su conocimiento del árabe y de las costumbres…
